Los dos autores fundamentales en la poesía de las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX son Rubén Darío y Antonio Machado.
Rubén Darío (1867-1916) era un poeta nicaragüense y el máximo representante del Modernismo. Viajó mucho a París donde innovaban mucho y conoció a muchos poetas. Se fijó en un movimiento llamado Parnasianismo siendo su principal exponente. Este hace referencia a la cima del monte Parnaso habitado por las musas, quienes son unos personajes mitológicos que apoyan y defienden la música y el arte. El lema del parnasianismo era «el arte por el arte», arte visto como forma y no como contenido, disociado del compromiso social, el arte debe ser bello, hay que buscar la belleza en el arte. En eso centro todo su interés, en buscar la belleza en su materia, la palabra.
Rubén Darío se basó en poetas franceses (Parnasianismo), en la belleza formal.
Para la formación poética de Rubén Darío fue determinante la influencia de la poesía francesa. En primer lugar, los románticos, y muy especialmente Víctor Hugo. Más adelante, la influencia de los parnasianos: Théophile Gautier, Catulle Mendès, Leconte de Lisle y Heredia. Y, por último, lo que termina por definir la estética dariana es su admiración por los simbolistas, y entre ellos, por encima de cualquier otro autor, Paul Verlaine. La escuela de Parnasse también influenció mucho en las obras de Rubén Darío, como por ejemplo El coloquio de los centauros.
En la trayectoria de Rubén Darío se distinguen tres poemarios básicos: Azul…, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Azul… y Prosas profanas presentan un Modernismo esteticista, caracterizado por imágenes exóticas y por una métrica musical. Cantos de vida y esperanza, sin embargo, se decanta más por la poesía intimista y reflexiva, en la que el autor plantea temas transcendentes.
Azul... - Rubén Darío
Antonia Machado (1875-1939) nació en Sevilla. Pertenecía a una familia de intelectuales. Creció en un ambiente de liberalismo. Sufrió muy joven la muerte de su padre y se vieron obligados a sus ocho años a trasladarse a Madrid. Se hizo profesor y todos sus alumnos lo adoraban. Viaja con su hermano a París y conoce a Rubén Darío, queda fascinado y el gen modernista se refleja en sus obras, así pues se podría decir que es el heredero del poeta Rubén Darío.
Con 24 años viaja a Soria donde se enamoró de Leonor, con quien se casó. Viajan juntos a París donde empiezan a detectar los síntomas de la tuberculosis de Leonor y, cuando vuelven a Soria, ella muere. La tristeza por la muerte de su amada es infinita y se acabó trasladando a Baeza.
De ideología progresista, esta a favor del voto de la mujer y de la educación universal, es muy liberal, cuando estalla la Guerra Civil se posiciona en el bando de los republicanos. Cuando la guerra ya estaba muy mal, se exilió a Francia en 1939 y ese mismo año murió junto a su madre, quien lo hizo unos meses antes, en Collioure.
En la evolución poética de Antonio Machado destacan tres aspectos: el entorno intelectual de sus primeros años, marcado primero por la figura de su padre, estudioso del folclore andaluz, y después por el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; la influencia de sus lecturas filosóficas, entre las que son destacables las de Bergson y Unamuno; y, en tercer lugar, su reflexión sobre la España de su tiempo. La poética de Ruben Darío, aunque más acusada en los primeros años, es una influencia constante.
Se basó en la búsqueda de la palabra esencial en el tiempo, muy profundo. Utilizaba elementos simbolistas. Cultivó el género modernista en la generación del 98 y fue un poeta con voz propia.
Antonio Machado
No hay comentarios:
Publicar un comentario