Durante la primera mitad del siglo XIX triunfó en toda Europa el movimiento artístico, cultural, social, político y literario que recibe el nombre de Romanticismo.
El Romanticismo, que tuvo su origen en Inglaterra y Alemania a finales del siglo XVIII, supuso una reacción contra el pensamiento ilustrado. Los románticos no compartían la confianza en la razón de los ilustrados, ya que consideraban que el racionalismo había fracasado en su pretensión de mejorar la sociedad. Esa idea de fracaso provocó un sentimiento de desengaño que motivó la reivindicación de los sentimientos y la fantasía. Se extendió a Francia (Victor Hugo “Hernani”), Italia y España (muy tardíamente). “Sturm und Drang” = “Tormenta e impulso” (grupo de escritores alemanes), proporcionaron la exaltación de la imaginación y la fantasía. Las vidas de los poetas ingleses como Lord Byron, Shelley y Keats eran ejemplo de Artista Romántico.
Características de la literatura romántica:
Larra, uno de los principales autores románticos españoles, resume con esta afirmación el rasgo fundamental de la literatura romántica: “Libertad, en la literatura, como en las artes, como en la industria, como en el comercio, como en la conciencia”. Una consecuencia de esa defensa de la libertad es la importancia que se concede a la originalidad y al individualismo: el escritor debe encontrar su voz y construir un universo propio. Por este motivo, el estilo romántico suele ser muy vivo y retórico, con el fin de resaltar tanto la personalidad del autor como la intensidad de sus sentimientos.
Otros rasgos del Romanticismo son los siguientes:
· La rebeldía. Por ello, dedican numerosos textos a personajes marginales que simbolizan su actitud rebelde: el mendigo, el ladrón, el pirata…
· La evasión. El enfrentamiento con la sociedad y la realidad propicia la huida hacia épocas pasadas y lugares remotos.
· La proyección en la naturaleza. Los románticos expresan a través de la naturaleza sus emociones: ambientes tenebrosos, paisajes agrestes, mares embravecidos…
Los románticos prefirieron la lírica y el teatro, en los que encontraron un vehículo idóneo para sus ideales creativos. También cultivaron la prosa, especialmente la novela histórica y el periodismo.
Fuentes de la literatura romántica:
En el Romanticismo español influyeron algunos autores extranjeros, entre los que destacan el alemán Goethe y el inglés Lord Byron:
· Goethe es autor de dos obras fundamentales en el Romanticismo europeo: Fausto y Werther.
· Lord Byron representa el prototipo del poeta maldito romántico, sus poemas expresan la rebeldía.
La poesía romántica:
Presenta tres rasgos:
· Se usa la polimetría, de modo que con frecuencia se mezclan versos y estrofas de distinta medida.
· Los temas predilectos son el amor ideal, la pasión en todas sus facetas, la soledad del individuo en una sociedad que lo rechaza…
· Se prefiere un lenguaje retórico cargado de interrogaciones, exclamaciones, apóstrofes…
Durante el Romanticismo conviven dos tipos de poesía:
· Una poesía lírica, que expresa los sentimientos y la visión del mundo del poeta. Destacan José de Espronceda, Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castró (intimista).
· Una poesía narrativa, en la que son frecuentes las historias basadas en leyendas. Es este tipo de poesía sobresalió Espronceda.
La prosa romántica:
Durante el Romanticismo se cultivaron tanto las obras de ficción como los textos de carácter periodístico.
Dentro de la narrativa de ficción, en España destacan las Leyendas de Bécquer.
En el campo del periodismo sobresale Larra.
El teatro romántico:
Los autores románticos rechazaban las unidades de acción, tiempo y lugar, ya que concebían la creación como un acto libre y exento de reglas.
Normalmente, las obras románticas suelen tener como protagonista a un héroe misterioso, marcado por un destino inevitable y trágico. Los hechos transcurren con frecuencia en espacios lúgubres, como cárceles, cementerios, iglesias, bosques tenebrosos, ruinas… En cuanto al lenguaje, se trata de un teatro muy retórico en el que se mezclan verso y prosa.
Los dramaturgos más importantes fueron el duque de Rivas (Don Álvaro) y José Zorrilla (Don Juan Tenorio).
Edgar Allan Poe
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